martes, 10 de octubre de 2017

EL CHE ENTRE EL MERCADO Y LA REVOLUCIÓN Conversación con Carlos Tablada



Hugo José Suárez

        Los entretelones de la historia cuentan que una vez instalada la Revolución Cubana, y ante la necesidad de una dirección administrativa eficiente, Fidel preguntó a los líderes revolucionarios quién era buen economista, y el Ché, habiendo escuchado "comunista" levantó la mano y se tuvo que hacer cargo de la conducción económica del país.
        Cuando hablamos del Ché, normalmente identificamos al guerrillero, estratega o filósofo, pero poco nos preguntamos por el brillante administrador de una economía naciente, que desde los inicios supo vislumbrar la problemática cubana y de los pueblos del Tercer Mundo.  Queriendo conocer más esta faceta del Ché, es que preguntamos a Carlos Tablada (autor de "El pensamiento económico del Ché" además de varios otros textos sobre el tema), sobre la incursión en economía de uno de los revolucionarios más importantes de nuestra época.
-       La Revolución Cubana en la década de los 60, y fundamentalmente los primeros seis años puso la economía en función de las personas.  Hasta ese momento, en todos los países (incluyendo los del bloque soviético) las personas estaban siempre en función de la economía.  Cuba logró poner la economía en función de las personas.  El mérito teórico del Ché es que él piensa y procesa esa realidad que ocurría cotidianamente el pueblo cubano;  analiza los diferentes modelos económicos que se habían desarrollado en el siglo XX, y tiene una visión muy completa de los diferentes procesos económicos, políticos y sociales que estaban ocurriendo en la década de los 60, y llega a la conclusión que en las condiciones de Cuba, se debía implantar un modelo distinto a todo lo que existía, no tenía sentido aplicar el modelo soviético, ni el modelo chino ni americano ni de cualquier otra parte.  Así, desarrolla un modelo que llamó el Sistema Presupuestario de Financiamiento que trata de desarrollar lo que el modelo soviético no logró, como una alta participación real del pueblo, y llega a la conclusión de que la propiedad estatal no es condición indispensable para llegar a declarar que un sistema es socialista (puede tener propiedad estatal y no ser socialista), sino más bien a partir de un desarrollo de la participación real popular, de una democracia interna, etc., y de la ética; se habla por primera vez en la humanidad de la posibilidad de desarrollar economía y ética simultáneamente, él teoriza eso y crea los instrumentos prácticos para que funcionara.  Ese es su gran aporte a la economía.
        A tres décadas de distancia de aquel momento histórico, hoy nos enfrentamos a una contundente instauración de modelos neoliberales en todo el continente, y una economía cubana con serios problemas, volvemos a preguntarnos sobre las raíces de la crisis cubana. Tablada continúa su argumentación: "En primer lugar el modelo del Ché no se implantó a toda la economía cubana, se instaló parcialmente sólo en el sector industrial del país, en el sector agrícola y en otros sectores se aplicó el modelo soviético.  Después de salir el Ché a cumplir misión internacionalista, Fidel -que compartía los mismos puntos ideológicos y teóricos del Ché- quiso continuar el modelo, pero no lo logró.  El y sus asesores descuidaron elementos esenciales que tenía el modelo del Ché sobre el funcionamiento práctico de la economía, y eso trajo como consecuencia que la economía cubana a finales de los 60 se enfrentó con grandes dificultades".
        ¿Es decir que el modelo económico del Ché no se consolidó en el proceso revolucionario?
-       Se fue diluyendo, dos años después que el Ché se había ido, prácticamente no quedaba nada, las metas eran las mismas, pero el modelo económico para el funcionamiento de las empresas y de los diferentes sectores económicos, se habían descuidado.  Por otro lado las condiciones exógenas cambiaron, fueron derrotados los movimientos revolucionarios en A.L., la agresidivad norteamericana se incrementó, los soviéticos nos estuvieron presionando, etc., y para mantener la unidad, las nuevas condiciones geopolíticas, y mantener como mínimo la independencia nacional, la soberanía y la dignidad que habíamos alcanzado en los 60 con el triunfo de la Revolución, tuvimos que asociarnos con la Unión Soviética, el COMECOM y esto implicó errores, se dejó el modelo de desarrollo integral, se copió el modelo soviético (que había sido criticado por Fidel y por el Ché).  A los 12 años de haber implantado el modelo soviético empezaron las dificultades, pero tuvimos la posibilidad de empezar un proceso de rectificación a partir del año 86 que fue lo que nos salvó la vida.  Si no hubiéramos empezado una crítica a todo ese modelo y a los errores que cometimos durante casi 15 años, simplemente con la caída del Muro de Berlín y con la desaparición de la Unión Soviética hubiésemos caído nosotros.
        Cuba ahora viene atravesando una apertura económica y atracción de capitales extranjeros, ¿cómo ve ese proceso?
-       Cuando empezó la Revolución Cubana estaba incluido en el proyecto original mantener comercio y relación con E.U., no fuimos nosotros los que rompimos las relaciones, ¿qué hicimos? empezamos a diversificar ese comercio, porque el 72% de las importaciones y el 73% de las exportaciones eran con E.U y un sólo mercado, y lo que empezamos a hacer fue diversificar ese comercio con otras áreas del mundo; y eso es lo que estamos haciendo ahora.  ¿Y por qué ahora lo podemos hacer y no lo pudimos hacer antes? entre otras cosas, porque en la década de los 60 la Guerra Fría y el poder de norteamérica era muy grande, E.U. podía someter a Europa y Japón para que aceptaran la política con Cuba, eso ya no es así, ahora uno se encuentra en una situación diferente.  Nosotros no nos cerramos, nosotros no tuvimos más opción que relacionarnos con el bloque soviético.
        ¿Con la nueva apertura económica Cuba no está en camino hacia un proceso de implantación paulatina de libre mercado y por lo tanto de posible reducción de beneficios sociales a futuro?
-       En Cuba no existe libre mercado.  El problema del libre mercado es el mismo que existía cuando el Ché vivía, existe un sólo mundo, el capitalista, y existía un bloque soviético que estaba más cerrado y que tenía una dinámica propia, pero cuando triunfó la Revolución, nosotros no contábamos con los soviéticos ni con los chinos, no teníamos ningún contacto, y empezamos a desarrollar la Revolución ya en el poder con el único mundo existente, el capitalista, y en los primeros dos años fuimos haciendo la revolución con ese mundo.  Si se revisa la historia económica de la Revolución Cubana, se verá que tomamos todas las medidas de rebaja de alquileres, seguridad social, educación gratuita, etc., cuando no teníamos ningún contacto con los soviéticos ni con los chinos, y el único contacto que teníamos era con E.U. y los países capitalistas, y empezamos a cumplir ese programa.  Todo eso ocurrió sin el bloque soviético, y haciendo eficiente la economía en el único mercado que había: el capitalista.  Y ahora igual, se acabó la única posibilidad de un mercado alternativo que fue el bloque soviético, y tenemos que vivir en el único mundo que hay, y a pesar de eso, lo estamos logrando, porque aunque el PIB ha caído más de un 35% durante tres años consecutivos, y tuvimos que cerrar cientos de industrias, nosotros no cerramos ninguna escuela o Universidad, mantuvimos la educación y salud gratuita, porque tenemos todavía el concepto de la economía en favor de las personas, y a pesar de la crisis que tenemos, la situación del pueblo sigue siendo por encima de la de los pueblos latinoamericanos.
        Las preguntas quedan todavía en el aire, el tema sigue siendo amplio y complejo, y las respuestas por suerte son una puerta abierta para el debate.  Pero nos da la impresión final de una brisa renovadora en Cuba, la posibilidad de enfrentarse al nuevo mundo sin perder dignidad.  Nos queda la certeza de que cuando Silvio Rodríguez decía en 1992 que "no los defraudaremos", tenía razón.



Hugo José Suárez es sociólogo, estudia posgrado en Sociología en la Universidad Católica de Lovaina-Bélgica.

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